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El título o gracia del Marquesado de Espeja fué instituido, merced que hay
mención en el libro de registro de títulos de haberse creado el 5 de
febrero de 1685, en la persona de Don Pedro de Chaves y Herrera, hijo de
Don Fernando de Herrera Maldonado de Chaves, y continuador de la rancia
dinastía de los "Chaves" de Ciudad Rodrigo, en otro tiempo los "Garci-Lopez".
Hay constancia que, allá por el año de 1770, existía compromiso entre los vecinos de la villa de Espeja y los señores marqueses, según el cual estos percibían del común anualmente 12 carros de leña y 12 gallinas. Por herencia directa o transversal, el título del marquesado de Espeja llegó a recaer en Don Luís del Aguila y Alvarado, como VIII Marqués, nacido en Ciudad Rodrigo el 21 de junio de 1783, quizá el más importante y famoso de los que hayan obstentado esta gracia. |
Como militar se distinguió en la Guerra de la Independencia, por lo que fué
condecorado con la Cruz de San Fernando. En 1837 era Mariscal de Campo. Estuvo
casado con Doña Josefa Cevallos y Alvarez Faria, hija de Don Pedro Cevallos,
ministro que fué de Carlos IV y de Fernando VII, y después embajador en Nápoles
y Viena.
Don Luís del Aguila fué nombrado embajador de España en Francia, aunque por poco
tiempo, y por ello se le otorgó la Gran Cruz de Carlos III, según Real Decreto de
1838. Murió en Madrid, el 13 de mayo de 1840.
Una hija suya, Doña Josefa del Aguila y Cevallos, X marquesa de Espeja, se casó en Madrid el 8 de mayo de 1850 con el primer Conde de Cañada-Alta, Don José Narváez Porcel, en cuya descendencia recayó el título del ducado de Valencia en 1890. El último marqués de Espeja hasta la fecha, Don José Luís Narváez y Melgar, casado con Doña María Antonia Muguiro y Ximénez de Sandoval, murió el 4 de marzo de 1994. |

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