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Según nos narra D.Feliciano Sierro Malmierca, en su pregón de las fiestas patronales del año 1994:
El general Mackinnon, nació en 1773 cerca de Winchester, en Inglaterra.
Mackinnon se enroló en el ejército a los 15 años, sirviendo durante tres como subalterno en el 43º Regimiento,
y pasando después a los Guardias de Coldstream.
En 1804 había contraido matrimonio con una hija de Sir John Call, quién plantaba en su jardín un laurel por cada acción de guerra en la que participaba su marido, y en esta última estancia de Mackinnon en Inglaterra, su mujer lo llevó a pasear por entre los laureles, y quizá por el impulso de una premonición, de un presentimiento, le dijó él con cierta tristeza que, algún día tendría que plantar un ciprés al final de los laureles.
En el asalto a Ciudad Rodrigo, le fué confiado el ataque principal. Dirigir la 3ª columna de ataque, de la 3ª división del
Tte. General Picton, y embestir la "Gran Brecha" con los regimientos 45º, 74º y 88º.
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Después de descombrar y retirar la tierra del lugar dónde había sido enterrado, y de remover varios cadáveres, se encontró debajo de
ellos el cuerpo de Mackinnon que, un sargento del pelotón, se encargó de transportar a Espeja.
Antes de proceder a su entierro el oficial Stepney Cowell le cortó al cadaver un mechón de sus cabellos y se lo entregó al Teniente Coronel Richard Jackson, amigo y compañero de armas del General, para que se lo entregara a su viuda como el más apropiado recuerdo. El día 23 de enero de 1812 fue enterrado con los honores militares correspondientes a su rango, en la plaza de Espeja, en lugar cercano a su iglesia de San Lino. El féretro que contenía sus restos mortales fué llevado a hombros hasta el sepulcro por oficiales compañeros de la Gaurdia de los Coldstream, de la 1ª división Picton, al mando del General Brent Spencer, que estaba acantonada en esta villa.
Tenía Mackinnon al morir 39 años, y se dijo entonces que Inglaterra había perdido una de las más brillantes promesas de su ejército.
Reconquistada Ciudad Rodrigo, Lord Wellington marchó en la mañana del día 20, festividad de San Sebastián, a su cuartel general ubicado en Gallegos de Argañan, dónde el mismo día redactó el parte de ataque y conquista de Ciudad Rodrigo, mostrando en él su agradecimiento escribiendo al final de su informe: "... A todos los pueblos de Castilla, por los auxilios que me han prestado. Estos pueblos han manifestado constantemente su odio a la tiranía francesa y su deseo de contribuir por todos los medios posibles a estirparla ..."
El 9 de junio, Lord Wellington estuvo en Espeja para revistar su ejército, según se lo manifiesta por carta el General Castaños al Conde de España,
poco antes de darle la orden de marcha para enfrentarse, el 22 de julio, con el ejército francés en la batalla de "Los Arapiles".
"Venganza Espeja ha jurado
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