Historia de Espeja
ORIGENES Y BREVE RESEÑA

Históricamente hablando, los orígenes de Espeja pudieran remontarse a la Prehistoria, aunque no existen aún datos materiales que verifiquen esta hipótesis, si bién, a lo largo de toda la comarca y especialmente en los pueblos que rodean al muncipio se han hallado numerosos yacimientos, que van desde el Paleolítico Inferior hasta la época romana.

La primera referencia a Espeja que hemos localizado se encuentra en un documento del año 1376, existente en el Archivo Municipal de Ciudad Rodrigo, citándola como devaso o tierras concejiles mirobriguenses, es decir del Concejo de Ciudad Rodrigo .
En esta época todos estos campos estaban aprovechados como pastizales para los ganados, y muy escasamente para la agricultura. De hecho la inestabilidad de la zona, debida a las contínuas guerras entre Castilla y Portugal, no la hacía muy propicia para el asiento permanente de la población.
Veamos como, entre los datos que se cuentan, la evolución demográfica de Espeja en estos primeros tiempos viene treméndamente condicionada o alterada en función de los vaivenes bélicos:
En el año 1619 tenía 100 vecinos (unos 500 habitantes),
en el de 1628, 133 vecinos (665 habitantes),
pasando en 1770 a los 75 vecinos (375 habitantes)
y en 1850 ya con 90 vecinos (es decir, aproximadamente, 460 habitantes).

Así pués no aparecerá Espeja, como villa de señorío, hasta el año 1626, momento en el cual éste es adquirido por Don Fernando de Herrera Maldonado de Chaves, según documento de venta del señorío , en el proceso emprendido por Felipe IV para la venta de varios pueblos con el fin de reconstruir la maltrecha economía del Reino.

Posteriormente, el 5 de Febrero de 1685 su hijo Don Pedro de Chaves y Herrera es nombrado Vizconde y Marqués de Espeja .

En el año 1746 durante el reinado de Fernando VI el Marqués de la Ensenada realiza un catastro con el fin de llevar a cabo la reorganización de la hacienda de determinadas poblaciones que se encontraban en situación precaria, entre ellas la villa de Espeja. Años más tarde, en 1770 la Junta de Colonización Interior publica el denominado Libro del Departamento del Bastón en el que se hace referencia a Espeja como:

"Villa de señorío, perteneciente al Marquesado de su nombre, quién por razón de él, percibe anualmente del común de vezinos, doze carros de leña y doze gallinas: Dista desta capital tres leguas, tiene 75 vezinos con su Iglesia Parrochial, cuio actual Vicario Don Juan Gómez de Prado. Ocupa su territorio de Levante a Poniente, tres cuartos de legua, lo mismo de Norte a Mediodía, y en circunferencia, tres leguas. El número de fanegadas que comprende son 2391 y de ellas 76 de sembradura para trigo, 1775 de centeno, 68 de cevada, 241 de pastos y las 231 restantes las ocupa un monte de enzina, roble y algunos pinos cuias maderas sirven para aperos de la lavor, fabricas y reparo de casas y otras obras. Los productos que un año con otro arroja la lavor son 125 fanegas de trigo, 1960 de centeno y 340 de cevada. Los ganados que tienen los vezinos son 202 reses bacunas para las lavores 472 de ganado lanar, 264 de cabrío, 289 de cerda, 5 caballar y 18 jumencos. Produce el lanar 80 arrovas de lana. Ay dos arroyos y algunas fuentes cuias aguas unicamente sirven a los vezinos y ganados sin hazerse riego alguno."

Durante los primeros años del siglo XIX Napoleón Bonaparte al frente de sus tropas invade España. La comarca mirobriguense constituirá uno de los puntos estratégicos para la victoria española. Feliciano Sierra Malmierca, en su estudio de Ciudad Rodrigo durante la Guerra de la Independencia, hace referencia a Espeja en varias ocasiones. Así nos explica como las tropas francesas destruyeron la ermita de San Cristobal, de época medieval, situada en el teso del mismo nombre, y cómo los "pegueros" intentaron hacerles frente sin éxito alguno. También apunta un hecho anecdótico para la historia del pueblo como es el traslado del cuerpo sin vida del Mayor General Henry Mackinnon, que murió luchando contra los franceses en 1812, hasta la plaza de la iglesia parroquial, donde fue enterrado con honores militares.

Por su parte, el historiador D. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico e Histórico de la provincia de Salamanca, elaborado entre 1848 y 1850 describe la villa de Espeja como:

" Villa con Ayuntamiento en la provincia de Salamanca, partido judicial y diócesis de Ciudad Rodrigo (a tres leguas), audiencia territorial y capitanía general de Valladolid (...).(...)

Las casas, en número de 100, son bastante bajas y de poca comodidad, y las calles se encuentran en mal estado y sucias: una de aquellas es en la que el Ayuntamiento celebra sus sesiones, que al propio tiempo sirve de cárcel; hay una escuela indotada a la que concurren un número de niños muy reducido; y por último, una iglesia parroquial (San Lino Papa) de entrada, servida por un cura, un sacristán y un monaguillo, teniendo por anejos las feligresías de la Dehesita y Pinar (...).(...)

En la plaza de esta villa e inmediato a la Iglesia, existe un sepucro, en el que yace el gefe inglés que conducía la brigada que tomó a los franceses la plaza de Ciudad Rodrigo, el cual murió en la brecha al tiempo de montarla (...).(...)

La mayor cosecha es centeno, poco trigo y bastantes patatas; críase algún ganado de todas clases en número de 550 cabezas de lanar fino, 60 del churro, 54 del vacuno, e igual número destinado para la agricultura, y 52 del cerdoso (...)."

Contaba ESPEJA en la fecha de 1848 con las siguientes estadísticas:

POBLACION: 90 Vecinos / 460 Almas

ELECTORES: 75 Contribuyentes, 60 Elegibles, 1 Alcalde, 1 Teniente, 2 Regidores, 1 Síndico y 5 Suplentes.

Fueron relevantes para la zona los procesos relativos a la Desamortización, tanto la desarrollada por Madoz, como la denominada de Mendizabal, como prueba diversa documentación, dentro de los expedientes referidos, que nos indica que:
En el año 1860 se produce la subasta de un pedazo de terreno de los "propios" de Espeja, en la "Hoja de Valdillera", con dos fuentes de manantial permanente, una llamada de "Valdellano" y la otra sin denominación, de 489 fanegas de cabida y en el que había 3.950 encinas; más otra porción de terreno en la "Hoja del Tejar", de 450 fanegas, con dos fuentes, una llamada del "Gatuñal de Valdelorenzo" y la otra de "Valjoncillos".

Igualmente, en el año de 1872, se subastaron dos trozos de terreno de pasto, con arbolado de robles, encinas y pinos, que estaban en el Término y Distrito Municipal de Espeja, pero que pertenecían al común de vecinos de la Barquilla, Serranillo, Villar de Puerco, Villar de Ciervo, Fuentes de Oñoro, Castillejo de Azaba, Sexmiro y Martillán.
Como se subastó, además, el denominado "Pinar de Azaba", en 12 lotes los terrenos que pertenecían a los propios de Ciudad Rodrigo, y en otras muchas porciones más pertenecientes al común de los vecinos de los pueblos anteriormente citados, más a los de La Alamedilla, Zamarra, y Castillejo de Dos Casas, aún radicado todo ello en el Término y Distrito Municipal de Espeja.

Ya en el presente siglo, hubo un tiempo en que la vida de Espeja se desenvolvía monótona, sencilla, apacible y sin grandes apetencias; Los hijos seguían aferrados a la tierra y a sus costumbres, como lo hicieron los padres o los abuelos, pero la brutal transformación que sufrió la sociedad, especialmente la rural, a raíz de las penurias derivadas del "Desastre" del fin de siglo XIX, y de las inestabilidades políticas del principio del XX, y adicionalmente por la natural evolución de los tiempos, ello no sólo en Espeja, sinó en España y aún más en Europa, hizo surgir necesidades que no se podían satisfacer ni mitigar como antaño, y las gentes buscaron otros ámbitos, otros horizontes en demanda de los recursos que pudieran cubrir estos anhelos.
En Espeja fué disminuyendo la población, quizá por que dejaron de ser la base, el fundamento de la economía doméstica, aquellas hermosas cebollas que Espeja producía, o las patatas, las algarrobas, los garbanzos; el centeno, la cebada y el trigo; el carbón vegetal y el cisco; la crianza del ganado de cerda, lanar y cabrío; o la elaboración de objetos de mimbre, la construcción de carros y trillos, o la industria de la pez (la pega).
Muchos de estos productos, o sus técnicas de producción, fueron reemplazados en la sociedad por sucedáneos o nuevas sustancias, acarreándose la denominada "crisis de la sociedad rural".
La Guerra Civil, del 1936 a 1939, y su terrible herencia de miserias y hambrunas, unida a la implacable dictadura del general traidor a la República, Francisco Franco, instauró durante largos años un sistema de autarquía que acabó por desplazar ingentes cantidades de vecinos fuera de Espeja, emigrantes en tierras del Norte peninsular o, allende las fronteras, de Francia o Alemania.
No obstante, son muchos los "pegueros" que, tras cumplir fielmente con su trabajo en aquellos lugares, a los que aportaron con su sudor y su esfuerzo, con parte de sus vidas, grandes dosis de prosperidad y desarrollo, están optando en los últimos tiempos por retornar a este lugar, Espeja, dónde el futuro está por definir.

Dentro de los estudios realizados para la elaboración del expediente de adopción del escudo municipal se ha comprobado que, respecto del municipio de Espeja:
En lo económico es de destacar la densa población de encinar y la aparición de zonas de robledo, cuya explotación viene de remotos tiempos. Por lo que se refiere a la ganadería debe consignarse la importancia de sus cabañas porcina y lanar, y en lo industrial las referencias del Catastro del Marqués de la Ensenada a molinos y a los oficios de carpintero y sastre.
En el aspecto histórico debe señalarse el proceso de repoblación efectuado por el rey Fernando II hacia el siglo XII, proceso del cual surge el Alfoz de Ciudad Rodrigo. Territorio extenso, unos 3.540 km2., del extremo Oeste de la Meseta Norte, y de características muy variadas motivadoras de una subdivisión en los sexmos -CAMPOS, según su denominación en esta zona- denominados: Socampana de Ciudad Rodrigo, Campo de Yeltes, Campo de Camaces, Campo de Robledo, Campo de Agadones y Campo de Argañan. Dentro de este último, Campo de Argañan, y según nos refiere diversa documentación se encuentra la Villa de Espeja. Casi desde estos primeros tiempos de la repoblación aparecen dos linajes de importante relevancia en Ciudad Rodrigo, los Pacheco y los Garci-López ( posteriormente Chaves ), siendo este último de importante relación para con la Villa de Espeja, de forma tal que en el año de MIL SEISCIENTOS VEINTISEIS, el diecisiete de Septiembre, D. Fernando de Herrera Maldonado de Chaves, compra el señorío de esta Villa, en el proceso a los efectos emprendidos por Felipe IV para la venta de decenas de pueblos en el intento de sujetar la maltrecha economía del reino. Así y a través de las Cédulas Reales de fecha CINCO de FEBRERO de MIL SEISCIENTOS OCHENTA Y CINCO, D. Pedro de Chaves y Herrera es nombrado VIZCONDE y MARQUES de ESPEJA.
Todo ello viene a concretarse en el ESCUDO MUNICIPAL, cuyo blasonamiento se compone de los cinco elementos siguientes:
La pertenencia de Espeja a la Comunidad de la Tierra de Ciudad Rodrigo, su conversión en señorío para el linaje de los Chaves, y la cesión de su nombre al marquesado, la situación en su término municipal del denominado Teso de San Cristobal (812 m.), la tradicional y arcaica explotación de la encina y, por último, su occidentalidad dentro del territorio español.

" ESCUDO partido PRIMERO de azur una colina de su color y sobre ella una encina del suyo adiestrada de un sol de oro, SEGUNDO de azur tres columnas de oro, la de enmedio caida, BORDURA GENERAL de gules con cinco llaves de oro, y al TIMBRE, la corona real española."

En el mismo expediente se ha definido:

" BANDERA cuadra, de color verde oscuro, con el escudo municipal al centro, en sus colores."



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