CENTRO DE TURISMO RURAL
ANTIGUA ESTACION DE ESPEJA

VISITA A LA DEHESA

Vamos a intentar aprovechar la mañana en recorrer la mitad Oeste de la Dehesa Boyal (por cierto, así se llaman los terrenos comunales que en tiempos se aprovechaban con bueyes y animales de tiro).

Saliendo del C.T.R. "La Estación" y siguiendo la antigua vía hacia el Oeste, pronto encontramos el paso inferior del ferrocarril que nos hace de "puerta" al Monte.

Entramos directamente en las parcelas de "Entrevías" y "Huertos Nuevos", una zona poblada de encinas viejas (ejemplares de hasta 500 años) que bien pudieron ver pasar los ejércitos de Napoleón y Wellington el siglo pasado y que podrían narrar tantas luchas por este territorio fronterizo, la "raya seca", entre portugueses y castellanos.

Pero, seguimos andando, por el camino de San Sebastián, hacia el Teso de San Cristóbal. A nuestra derecha (Oeste), y tras el alambrado se pierde hacia Portugal, por el Término de Fuentes de Oñoro, la Finca "El Águila".

Vamos empezando a notar que cuesta la subida cuando descubrimos la "encina gorda", ejemplar portentoso que merece la pena admirar con calma, sirviendo de buena excusa para un descanso.

Retomadas fuerzas, continuamos la subida al teso de San Cristóbal, elevación de 712 m.s.n.m. que, en su cumbre, nos marca el vértice geodésico. Hoy, la técnica aprovecha su altitud albergando una antena de telefonía, como antaño la ermita de San Cristóbal emitió los ecos de la fe del pueblo hasta que las tropas invasoras, las francesas o las inglesas,tanto da, la echaron por tierra mientras utilizaban el alto como punto de vigía. Aún podemos ver restos de sus tejas por el suelo.

Desde el teso, podemos alargar nuestra vista más allá de la dehesa, hasta Ciudad Rodrigo y, los días claros, hasta la Peña de Francia, por el Este, allá abajo Espeja, y Carpio, Campillo e Ituero de Azaba, al Sur sobre la Sierra de Gata se asoma el Jálama, al Oeste Portugal y la Serra da Estrela.

Bajamos por la pedregosa pendiente que delata un remoto pasado sumergido bajo las aguas que llenaran la denominada Fosa de Ciudad Rodrigo tomando el camino que, valle adelante, entre fresnos, nos lleva a las majadas.

Un rato del camino es posible que nos acompañen los cerdos o las ovejas que aprovechan los pastos y bellotas.

Prácticamente en el centro de la finca, las majadas viejas, recuperadas para mostrar cómo fue el aprovechamiento comunal de otras épocas, y las majadas nuevas, tal y como hoy se explota este ganado.

No sería raro encontrar alguna cigüeña junto a la charca, repoblada de riquísimas tencas, frente a los cerdos chapoteando.

Esta es la esencia de la dehesa, un ecosistema natural, vetusto, modificado por el hombre mediante el pastoreo extensivo que a su vez la nutre.

Seguimos ruta hacia el Norte por el camino de las majadas y buscando el punto de partida del camino de San Sebastián.

Podemos ir viendo a ambos lados cómo empiezan a proliferar los carrascos que, algún día, sustituirán a las encinas viejas, así que pase otro ciento de años.

Es mediodía, żno hay hambre? ĄPues a comer a la Estación y reponer fuerzas para la tarde!.

Unas buenas patatas "meneás", jamón o embutido, huevos con farinato y tencas fritas, cordero guisado, o asado, tostón cuchifrito, un buen chuletón de morucha y una ensalada de maruja o unas setas... o paloma, conejo o liebre... alimentos todos que ha parido la dehesa.

Esta tarde no hay siesta, tenemos que "bajar" la comida, vamos a salir de la Estación hacia el Este, siguiendo el paseo que nos lleva al camino de Alamedilla.

Vamos viendo el mismo paisaje que, en otro tiempo, asomaba por las ventanillas del tren que traía y llevaba de Portugal a Salamanca, de Medina a Fuentes de Oñoro, mil y un sueños. Pasamos por el viejo puente de la vía, hoy ampliado, y seguimos adelante, a la derecha de nuevo la dehesa, a la izquierda los huertos que aprovechan el cauce del regato, más allá, la parcela "El Robledal", poblada de robles, claro, y de algunos pinos.

Si es invierno, nos damos cuenta que estos árboles tan parecidos a la encina son, por el contrario, de hoja caduca.

Y los pinos, últimos vestigios de lo que fueran los pinares abastecedores de la madera para construir los palacios de Ciudad Rodrigo y de la pega (la pez) con que engrasar los ejes de los carros y origen del gentilicio de este pueblo: "pegueros" (los productores de pega).

Seguimos adelante por el camino que un día comunicaba las aduanas del Estado de Alberguería y Fuentes de Oñoro y vamos dejando a los lados, ora el antiguo vertedero de basuras (convertido hoy en corral para animales), ora viejos sistemas de riego como la noria o el cigüeñal, hasta que por fin encontramos una portera de acceso a la parcela "Del Medio".

Tomando la vereda a nuestra izquierda, podemos acercarnos hasta el aula-taller y los apriscos de ovejas donde nos haremos una idea de cómo funciona la explotación de ovino y disfrutaremos viendo los corderos recién nacidos.

Podemos contemplar desde aquí, prácticamente toda la variedad de árboles que configuran la dehesa: estamos entre robles, valle adelante fresnos, a nuestra derecha encinas, abajo pinos...

Vamos a volver al camino que dejamos al entrar en la parcela para recorrer, entre ovejas, el valle que lleva, de nuevo, hasta las majadas. El pasto a nuestros pies, fuente de vida para la dehesa, verde en invierno, multicolor en primavera, fresco en otoño y "agostado" en verano, marca los tonos de todo el sistema.

Habrá saltado alguna liebre a nuestro paso, tan deprisa que apenas podremos verla. Quizá por el cielo nos adelante un milano ante la mirada despreocupada de los cerdos, ahí pequeños gorrinillos, allá grandes cebones.

Desde aquí, tomamos el camino "de las majadas", a nuestra derecha, hasta la intersección con el de "San Sebastián", de nuevo a la derecha, por el que bajaremos hacia el de "La Alamedilla" al encuentro con el puente bajo la vía.

Al cruzarlo, nos topamos con un edificio que nos llamó antes la atención: los antiguos lavaderos, vestigio de aquellos tiempos en que el agua aún no había llegado hasta las casas.

Punto de encuentro de las mujeres del pueblo, que entre colada y colada cortaban, hilvanaban y tejía "los trajes" al pueblo.

La cuesta arriba se antoja a esta hora, eso, cuesta arriba, de manera que vamos a tomar el otro camino y así de paso nos tomamos un vino en el bar del pueblo antes de volver a cenar a la Estación.


A C.T.R. ANTIGUA ESTACION | A PAGINA LA DEHESA

A ORGANISMO AUTONOMO E.M.E.