revista turística de salamanca / DIPUTACIÓN DE SALAMANCA n.12
Son muchos los espacios gozosos que ocupan mi corazón en la Sierra de Francia, por eso elegiría no un lugar sino un itinerario...
La presa de AlmendraAl noroeste de Salamanca, el río Tormes ve detenido su curso, originando un auténtico mar interior con sus casi 8.000 hectáreas...
LedesmaEsta villa, que muestra su nutrida historia en blasonadas casas, guarda celosamente sus tradiciones y, de entre ellas, con mimo especial...
Catedrales de La ArmuñaLa Armuña, la Alta y la Baja, tiene en cada uno de sus pueblos y lugares una iglesia, y en cada iglesia se esconde una pequeña catedral.
Primavera en los cerezalesComo si de un tradicional baile de ramos se tratara, los cerezos de la Sierra improvisan cada año una colorista danza.
Tramoneras hacia el cieloLa escasez de terreno idóneo hace que el caserío se comprima, que las casas tengan exigua planta y se proyecten hacia arriba...
Muralla medieval
Jardín renacentista El Bosque
Hombres de Musgo en la celebración del Corpus bejarano. (Foto: Roberto García)
Iglesia de El Salvador y castillo al fondo
Museo de escultura “Mateo Hernández"
Museo judío David MelulPor si el lector tuviera tal curiosidad, le recordaremos algunos avatares de su historia, como los que sitúan su origen en época vetona, aunque los historiadores confirman que se afianzó como núcleo urbano con Roma, por su proximidad a la Calzada de la Plata. La Edad Media, con la dominación musulmana y la posterior repoblación cristiana, la dotó de un recinto amurallado alargado del que sobresalía la figura de su castillo. De esta adaptación urbana al cerco medieval y a la topografía del terreno proviene un diseño del plano urbano nutrido de calles estrechas, empinadas y sinuosas, todas en el casco antiguo, conformando un interesante conjunto que por sus características mereció la declaración de histórico.
También de esta época arranca una leyenda denominada de los Hombres de Musgo. Rememora este título el tiempo en el que sus habitantes, cubiertos de tal manto vegetal, arrebataron por sorpresa el enclave defensivo a los árabes, y para celebrarlo, los bejaranos se visten de tal guisa el día de la procesión del Corpus, en una imagen difícil de olvidar para aquellos que tengan la dicha de disfrutarla.
Muy pronto, desde el siglo xV, la Pragmática Real de los Paños unida a las peculiares condiciones de la localidad, próxima a un eje pecuario tan importante y dotado de abundantes corrientes de agua cristalina, favorecieron que la ciudad se tornara en afamado enclave textil caracterizado por la abundancia de batanes, molinos, telares…; fábricas e ingenios textiles, todos, especializados en la fabricación de afamados y codiciados paños que, con la asistencia de maestros flamencos en el siglo XVII y XVIII, llegaron a su máximo desarrollo en el siglo xIx. Aun hoy, tras la reestructuración del sector y la desaparición de gran parte del entramado fabril, se pueden percibir abundantes restos de su pasado esplendor manufacturero en forma de alargadas naves coronadas por altas chimeneas de ladrillo, próximas a cualquier corriente fluvial.
es mencionar el señorío ducal al que la historia la vinculó para siempre, a la familia de los Zúñiga. Aunque se remontan sus orígenes al siglo xIV, no será hasta 1485 cuando los Reyes Católicos le otorguen el ducado a D. Álvaro de Zúñiga, señor del lugar que inaugurará una dinastía y una férrea protección de Béjar y su entorno.
Si se desean conocer las particularidades urbanas de la ciudad le animamos a que inicie un atractivo paseo hasta el denominado enclave del Castañar. Una breve ascensión le llevará hasta el Santuario de la Virgen de tal devoción, próxima a la que para muchos ostenta el título de la plaza de toros más antigua de España. Durante la subida a este paraje repleto de arbolado y de quietud tendrá la oportunidad de completar una singular vista de toda la ciudad, asomándose a alguno de los miradores que hacia ella se descuelgan. Descubrirá su alargado caserío adaptado al valle encajado y al promontorio que la alberga. Vislumbrará los vestigios de la primitiva muralla que aún se pueden contemplar hacia el poniente, en torno a la puerta del Pico, de la Traición o San Antón y en otros lugares de la ciudad.
Y podrá, también, descubrir las agujas de los campanarios de los numerosos templos que se desperdigan entre las callejuelas y que favorecen la aparición de pequeñas plazas urbanas. No deje de visitar la iglesia de Santiago o de la Antigua (en alusión a su ancestral origen), la de San Juan o la del Salvador y acérquese a la iglesia de Santa María la Mayor, de ábside mudéjar y reformada a lo largo de los siglos. Muy cerca de esta última se encuentra el museo judío David Melul que pretende rememorar el pasado hebreo en una ciudad que contó con renombrada judería. Y si la cultura le atrae, excelente disculpa para caminar hasta el antiguo convento de San Francisco, hoy Casa Municipal de Cultura, donde encontrará un bello claustro del siglo xVI y el museo Legado de Valeriano Salas que cuenta con más de 200 piezas: pinturas, arte oriental, etc..
lo componen inmuebles singulares en torno a una Plaza Mayor, porticada en dos de sus lados. Destaca el Ayuntamiento, del siglo xVI, utilizado antaño como antigua cárcel y alhóndiga, que se rodea de casas blasonadas. Muy cerca se encuentra el Palacio Ducal construido por uno de los duques más importantes de tal dinastía, D. Francisco Sotomayor y Zúñiga, que aún esconde los restos de la primitiva fortaleza, tornada su vocación bélica en académica, al reunir instalaciones del instituto de enseñanza secundaria de la localidad. Destaca del conjunto su claustro, la doble arquería, la fuente y la escalera de mediodía.
Si le es posible, dedique su tiempo al paseo sin dirección ni destino aparente, callejee por el casco histórico. Seguro que pasará junto al museo municipal de escultura “Mateo Hernández”, ubicado en la antigua iglesia de San Gil. Podrá disfrutar de la contemplación de parte de la obra de este genial escultor bejarano.
nada más fácil, parques como los de la Corredera o la subida a Monte Mario le acercarán hasta la naturaleza que aquí nunca se encuentra lejana. Y cómo no, visita obligada para entender la comunión más intima entre entorno natural y urbano, la tienen muy cerca, en el denominado El Bosque de Béjar, uno de los jardines naturalizados más sorprendentes de toda España configurado a través de los siglos al gusto de sus moradores. Se trata de una verdadera villa de recreo edificada al estilo italiano con palacete, lago, cenadores, fuentes, paseos, canalizaciones y toda suerte de especies vegetales con los que crear un espacio mágico, de suma belleza y singularidad que le hacen imprescindible en cualquier visita a la ciudad.
Pero como no ha de ser todo paseo y contemplación concédase un descanso y aventúrese a la mesa. Puede ser buena disculpa para disfrutar de unos embutidos ibéricos con los que dar paso a un contundente calderillo bejarano, para culminar la colación con unos huesillos o empiñonados.
Si tuviera la oportunidad de escoger fecha para la visita a Béjar, hágalo en 29 alguna de las fiestas que la engalanan. Por San Antón, con una curiosa bendición de animales o por mayo, por la Feria Chica. Disfrútela en el recogimiento de la Semana Santa o en la singularidad y la luminosidad de sus Hombres de Musgo, por el Corpus Christi. Y cómo no, al igual que en la capital, celebre su fiesta grande el 8 de septiembre, en torno a la romería al Santuario de la Virgen del Castañar. Da igual, cualquier fecha o disculpa le permitirá aventurarse a descubrir la antigua ciudad textil por excelencia, el bastión defensivo de la Meseta, el guardián de Castilla y Extremadura, la vigía de la Vía de la Plata.