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En toda la cornisa cantábrica, la cultura salmonera
es un modo de vida que ha sobrevivido de generación en generación, a pesar
que el estado de los ríos ha hecho que nuestro salmón atlántico -Salmo
salar- esté en declive. Sin embargo, en plena meseta, a cientos de kilómetros
de distancia, también existe un salmón, aunque importado. Se trata del
hucho o salmón del Danubio.
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Este pez, introducido en 1968 por el desaparecido
ICONA -Instituto para Conservación de la Naturaleza-, se ha aclimatado
a las aguas del río Tormes salmantino y es el único lugar en España, y
quizás en el resto del mundo, que esta especie está presente, a excepción
de la cuenca del Danubio, su hábitat natural.
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La población del hucho en el Tormes existe gracias
a las repoblaciones periódicas que realiza la Consejería de Medio Ambiente
de la Junta de Castilla y León. La reproducción se realiza artificialmente
en el Centro Ictiogénico situado en la localidad de Galisancho, dedicado
exclusivamente a esta especie. Los alevines nacen y crecen en estas instalaciones
hasta que alcanzan un tamaño considerable -normalmente superior a los
50 centímetros y unos dos kilogramos de peso-.
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Más de un metro de largo
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El hucho o salmón del Danubio -Hucho hucho- es un pez
de agua dulce que puede vivir en ríos sin salida al mar. En el río Tormes,
se han obtenido ejemplares de hasta 16 kilogramos de peso y más de un
metro de longitud, aunque en su lugar de origen pueden llegar a pesar
cerca de 30 kilogramos. Su coloración es rojiza, cuyas tonalidades se
intensifican en la época de celo, que se efectúa entre los meses de marzo
y mayo. En las zonas de reproducción, conocidas como frezaderos, no es
difícil observar a grandes machos peleándose por fecundar los huevos de
una hembra. Aunque esta especie se reproduce en el río Tormes, sus puestas
no son fértiles, por lo que todos los ejemplares que pueblan las aguas
salmantinas proceden de las repoblaciones de la administración. El hucho
se alimenta principalmente de otros peces de menor tamaño, como es el
caso de bogas, cachos y sardas y en menor medida truchas.
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Desde que el hucho apareció en el río Tormes, este
salmón ha generado una gran expectación entre los pescadores deportivos
salmantinos, españoles, e incluso de otros países, como es el caso de
franceses, italianos y japoneses, entre otros, que todas las primaveras
se desplazan hasta el tramo medio del río Tormes para obtener un hucho
de varios kilogramos de peso, un trofeo muy preciado. Sin embargo, entre
los aficionados locales, la llegada del salmón del Danubio provocó que
surgieran partidarios y detractores.
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| Un pez depredador | |||||||||||||
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Para pescarlo con ciertas garantías de éxito, el equipo
básico del pescador debe estar compuesto de una caña potente y resistente
y un carrete con un freno muy elástico para poder trabajar bien el pez
cuando éste se encuentra en plena lucha. El sedal que se emplea para pescar
huchos suele ser trenzado o monofilamento de gran resistencia, aunque
también se utiliza el kevlar. Como depredador que es, los huchos atacan
a cualquier señuelo que imite algún pequeño pez. Así funcionan con éxito
cucharillas grandes y peces artificiales. En las últimas temporadas hay
pescadores que desafían a este gran coloso del Tormes con mosca artificial,
una técnica más vibrante y más complicada que la pesca tradicional.
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Una vez que el hucho se siente trabado, intenta zafarse
de los anzuelos con espectaculares carreras en plena corriente del río.
El pescador debe tener aguante y trabajar con delicadeza el pez para que
éste no rompa el sedal y logre escaparse. Así, después de varios minutos
de dura lucha, el pescador posará para la posteridad con un gran hucho
entre sus manos.
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Dicen que aquel que pesca un hucho queda enganchado
por esta especie y repite jornada de pesca en las aguas salmantinas, en
un medio natural de indudable belleza, donde el salmón del Danubio es
un invitado de lujo. Es el rey del Tormes.
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| Textos y fotografías: Fco. J. Martínez |
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| Más información: www.jcyl.es |
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2005 Emociones en Salamanca. |
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