Revista turística de Salamanca
Invierno - Primavera 2004
 


Impresionantes paredes de granito que se precipitan sobre el río caracterizan la hermosa comarca de Las Arribes del Duero, declarada parque natural, en la que, gracias a una climatología benigna, es posible disfrutar del espectáculo de una primavera adelantada.

Al Oeste de Salamanca, las estepas adehesadas se precipitan en un vertiginoso descenso que da lugar a profundos y abrigados valles. Nos encontramos en la comarca de Las Arribes del Duero. Este río y sus afluentes, el Tormes, Huebra, Águeda, Camaces y Uces, forman un singular paisaje de hondos cañones graníticos que ha merecido su declaración como Parque Natural, con una superficie cercana a las 170.000 hectáreas. Este espacio natural acoge una fauna y flora únicas en Castilla y León, que se manifiesta en especies tan escasas como el águila perdicera, la cigüeña negra o el alimoche.

La notable biología de este paisaje es favorecida no sólo por el relieve. También el clima ejerce su influjo y convierte a la comarca en un peculiar rincón donde la primavera se empieza a manifestar poco después de estrenar el año. Gracias a ambos factores, relieve y clima, cuando en pleno invierno son habituales las heladas en las tierras altas de la penillanura y el campo charro,

 

la primavera se anticipa en estas comarcas occidentales con todo su esplendor.

Ya a principios de enero, Las Arribes comienzan a vestir su original calidez y su paisaje se torna más luminoso, cargado de frescura por las recientes lluvias invernales.

En este mes los valles y cañones fluviales, engalanados con sus verdes más relucientes, empiezan a poblarse de flores, mientras ríos y arroyos, generosos en aguas, se desbordan en incontables cascadas de gran belleza.

Pero es sobre todo en los primeros días de febrero cuando la primavera se muestra luminosa y brillante, tapizando valles y terrazas con la imparable invasión de las delicadas flores del almendro. Los pardos colores pintados por los hielos ceden su protagonismo a favor del blanco y rosa del almendro, que aprovecha los fondos del valle y las laderas orientadas al Sur para prosperar.

Sin duda son los almendros los que dan la señal de salida a esta carrera hacia el verano. Con su colorido blanco y rosado empiezan a vestir estos valles, publicando por doquier que en poco tiempo la comarca de Las Arribes se vestirá de un blanco reluciente y sus bosques y pastizales se cubrirán de un manto de flores.

 


Entre jaras, almendros y olivares
Junto a almendros y cerezos, la escoba de flor blanca puebla las laderas y valles de los ríos Camaces y Huebra.

Un poco más tardíos, escobas amarillas y piornos conviven unos pocos días con la escoba blanca para finalmente revestir intensamente las laderas de amarillo. Entre ellas destacan majuelos, endrinos, jaras y jarillas que alternan el amarillo y blanco.

Pero en Las Arribes también disfrutamos de una curiosa jara de flor rosa cuyo nombre contrasta con su colorido: estepa blanca. El motivo de este nombre se debe a la clara tonalidad de sus hojas.

Este pequeño arbusto, cultivado también ornamentalmente, es fácil de reconocer en las inmediaciones de Saucelle y el Puerto de la Molinera; en estos parajes también se puede disfrutar del aroma de algunas naranjeras y la presencia de olivares centenarios que, pese a su humilde floración, en la distancia parecen cambiar su habitual color verde oscuro por un llamativo color crema.

Sobre estas laderas es habitual avistar buitres leonados y los primeros alimoches que, venidos de África, se asientan en los riscos y roquedos para criar.

 


Paseo al Picón de Felipe
en Aldeadávila de la Ribera

Una alternativa de turismo activo la constituye el sendero de Gran Recorrido 14 o, como habitualmente se le conoce GR-14. Auspiciado por la Junta de Castilla y León, en colaboración con la federación regional de montañismo, tiene su origen en la asociación comarcal ADIR.

El objetivo concreto del GR-14 es comunicar la totalidad de los municipios del Parque Natural mediante una red de senderos de pequeño recorrido (PRs), que discurran por entornos con un alto grado de atractivo natural, pero sin causar impactos sobre la fauna y flora sensibles.

Esta red de caminos se vertebra en torno al GR-14, que discurre en dirección Norte-Sur por el Oeste peninsular permitiendo, en su tramo salmantino, conocer en profundidad la comarca de Las Arribes del Duero.

Para ello, se están llevando a cabo obras de adecuación y señalización en unos 99 kilómetros, desde los pueblos de Trabanca y Fermoselle hasta La Fregeneda y el muelle de Vega Terrón, aprovechando rutas tradicionales que comunicaban antaño aldeas y pueblos.


Jara, especie típica de la comarca.

Un atractivo recorrido es el que, partiendo desde Lumbrales, nos lleva hacia el norte y atraviesa el bellísimo valle del río Huebra en el mencionado Puerto de la Molinera hasta las poblaciones de Saucelle y Vilvestre, situadas en la penillanura.

Después, bajar hasta las orillas del Duero, bien a la altura del embalse de Saucelle o en el internacional muelle de Vega Terrón, visitando primero Hinojosa y La Fregeneda, donde se celebra cada año la fiesta del Almendro.

Naranjos a finales de febrero.

 


Destino ineludible para todo el que visita el parque natural, el Pozo de los Humos es uno de esos rincones mágicos de esta singular comarca. En un apartado rincón, situado entre las poblaciones de Masueco y Pereña, el apacible río Uces da un salto y precipita su destino en una caída libre de cerca de 30 metros.

Aguas arriba, el rumor del caudal ya nos hace presentir este inevitable paso que ha de salvar el río en su camino hacia el Duero; pero cuando el caminante llega al mirador le resulta imposible no dejarse sorprender ante la visión de la nube de agua que se eleva desde el fondo de la cascada. El líquido en movimiento se estrella con toda su fuerza contra las rocas graníticas del fondo, provocando una espectacular visión en la que las diminutas gotas de agua se pulverizan en una especie de humo húmedo que da nombre al paraje. La alta humedad ambiental riega un bosquecillo de almeces que crece en la ladera. Este es un árbol claramente indicador de la benignidad del clima del valle.

Es especialmente recomendable la visita al Pozo de los Humos en época de crecidas y durante los meses de invierno y primavera.

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