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Impresionantes
paredes de granito que se precipitan sobre el río caracterizan
la hermosa comarca de Las Arribes del Duero, declarada
parque natural, en la que, gracias a una climatología
benigna, es posible disfrutar del espectáculo de
una primavera adelantada.
Al Oeste de Salamanca, las estepas adehesadas se precipitan
en un vertiginoso descenso que da lugar a profundos y
abrigados valles. Nos encontramos en la comarca de Las
Arribes del Duero. Este río y sus afluentes, el
Tormes, Huebra, Águeda, Camaces y Uces, forman
un singular paisaje de hondos cañones graníticos
que ha merecido su declaración como Parque Natural,
con una superficie cercana a las 170.000 hectáreas.
Este espacio natural acoge una fauna y flora únicas
en Castilla y León, que se manifiesta en especies
tan escasas como el águila perdicera, la cigüeña
negra o el alimoche.
La notable biología de este paisaje es favorecida
no sólo por el relieve. También el clima
ejerce su influjo y convierte a la comarca en un peculiar
rincón donde la primavera se empieza a manifestar
poco después de estrenar el año. Gracias
a ambos factores, relieve y clima, cuando en pleno invierno
son habituales las heladas en las tierras altas de la
penillanura y el campo charro,
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la primavera se anticipa
en estas comarcas occidentales con todo su esplendor.
Ya a principios de enero, Las Arribes comienzan a vestir
su original calidez y su paisaje se torna más luminoso,
cargado de frescura por las recientes lluvias invernales.
En este mes los valles y cañones fluviales, engalanados
con sus verdes más relucientes, empiezan a poblarse
de flores, mientras ríos y arroyos, generosos en
aguas, se desbordan en incontables cascadas de gran belleza.
Pero es sobre todo en los primeros días de febrero
cuando la primavera se muestra luminosa y brillante, tapizando
valles y terrazas con la imparable invasión de las
delicadas flores del almendro. Los pardos colores pintados
por los hielos ceden su protagonismo a favor del blanco
y rosa del almendro, que aprovecha los fondos del valle
y las
laderas orientadas al Sur para prosperar.
Sin duda son los almendros los que dan la señal
de salida a esta carrera hacia el verano. Con su colorido
blanco y rosado empiezan a vestir estos valles, publicando
por doquier que en poco tiempo la comarca de Las Arribes
se vestirá de un blanco reluciente y sus bosques
y pastizales se cubrirán de un manto de flores.
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Entre jaras, almendros y olivares
Junto a almendros y cerezos, la escoba de flor blanca puebla las laderas y valles
de los ríos Camaces y Huebra.
Un poco más tardíos, escobas amarillas y
piornos conviven unos pocos días con la escoba blanca
para finalmente revestir intensamente las laderas de amarillo.
Entre ellas destacan majuelos, endrinos, jaras y jarillas
que alternan el amarillo y blanco.
Pero en Las Arribes también disfrutamos de una
curiosa jara de flor rosa cuyo nombre contrasta con su
colorido: estepa blanca. El motivo de este nombre se debe
a la clara tonalidad de sus hojas.
Este pequeño
arbusto, cultivado también ornamentalmente, es
fácil de reconocer en las inmediaciones de Saucelle
y el Puerto de la Molinera; en estos parajes también
se puede disfrutar del aroma de algunas naranjeras y la
presencia de olivares centenarios que, pese a su humilde
floración, en la distancia parecen cambiar su habitual
color verde oscuro por un llamativo color crema.
Sobre estas laderas es habitual avistar buitres leonados
y los primeros alimoches que, venidos
de África, se asientan en los riscos y roquedos
para criar.
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Paseo al Picón de Felipe
en Aldeadávila de la Ribera |

Una alternativa de turismo
activo la constituye el sendero de Gran Recorrido
14 o, como habitualmente
se le conoce GR-14. Auspiciado por la Junta de
Castilla y León, en colaboración
con la federación regional de montañismo,
tiene su origen en la asociación comarcal
ADIR.
El objetivo concreto del GR-14
es comunicar la totalidad de los municipios del
Parque Natural
mediante una red de senderos de pequeño
recorrido (PRs), que discurran por entornos
con un alto grado de atractivo natural, pero
sin
causar impactos sobre la fauna y flora sensibles. |
Esta red de caminos
se vertebra en torno al GR-14, que discurre en
dirección Norte-Sur
por el Oeste peninsular permitiendo, en su tramo
salmantino, conocer en profundidad la comarca
de Las Arribes del Duero.
Para ello, se están llevando
a cabo obras de adecuación y señalización
en unos
99 kilómetros, desde los pueblos de
Trabanca y Fermoselle hasta La Fregeneda y el
muelle de Vega Terrón, aprovechando
rutas tradicionales que comunicaban antaño
aldeas y pueblos. |
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Jara, especie típica
de la comarca.
Un atractivo recorrido
es el que, partiendo desde Lumbrales, nos lleva hacia
el norte
y atraviesa el
bellísimo valle del río Huebra en el
mencionado Puerto de la Molinera hasta las poblaciones
de Saucelle y Vilvestre, situadas en la penillanura.
Después, bajar hasta las orillas del Duero,
bien a la altura del embalse de Saucelle o en el internacional
muelle de Vega Terrón, visitando primero Hinojosa
y La Fregeneda, donde se celebra cada año la
fiesta del Almendro.
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Naranjos a finales de febrero.
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Destino ineludible para todo
el que visita el parque natural, el Pozo de los
Humos es uno de esos rincones mágicos
de esta singular comarca. En un apartado rincón,
situado entre las poblaciones de Masueco y Pereña,
el apacible río Uces da un salto y precipita
su destino en una caída libre de cerca
de 30 metros.
Aguas arriba, el rumor del caudal
ya nos hace presentir este inevitable paso que
ha de salvar el río en su camino hacia
el Duero; pero cuando el caminante llega al mirador
le resulta imposible no dejarse sorprender ante
la visión de la nube de agua que se eleva
desde el fondo de la cascada. El líquido
en movimiento se estrella con toda su fuerza
contra las rocas graníticas del fondo,
provocando una espectacular visión en
la que las diminutas gotas de agua se pulverizan
en una especie de humo húmedo que da nombre
al paraje. La alta humedad ambiental riega un
bosquecillo de almeces que crece en la ladera.
Este es un árbol claramente indicador
de la benignidad del clima del valle.
Es especialmente recomendable
la visita al Pozo de los Humos en época
de crecidas y durante los meses de invierno y
primavera. |
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