Revista turística de Salamanca
Invierno - Primavera 2004
 

A los cuatro años el novillo muestra ya una mirada desafiante.


Si hay alguna provincia que personaliza la definición de España como “piel de toro”, ésa es Salamanca. El visitante puede encontrar ganaderías de bravo en prácticamente todos los rincones de la provincia. Baste señalar que de los 1.121 hierros que actualmente están registrados en todo el país, casi un centenar tienen su centro de operaciones en Salamanca.

De hecho, la nuestra es la única provincia que da nombre a una de las zonas taurinas en las que se divide el país. Las otras dos son la llamada Mediodía –que corresponde especialmente a Andalucía– y la denominada Centro –delimitada básicamente por Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha–.

Por ello, el aroma taurino se desprende por todas las dehesas salmantinas, con especial significación en las que rodean el Campo Charro. Ahí es donde comienza la existencia de una especie única en el mundo destinada a morir tres, cuatro o cinco años después en las plazas más importantes de España y de Francia.

Precisamente es por esto, por la edad, por lo que este impresionante animal recibe varios nombres diferentes hasta poder ser denominado propiamente como toro de lidia. Antes, es bautizado sucesivamente como añojo –cuando cuenta con un año de edad–, eral –cuando son dos–, utrero –en el momento en el que cumple el tercero– y novillo –al tener cuatro años–.

Herradero
Sin embargo, esos toros no aparecen por generación espontánea sino que son fruto de una durísima labor que los actuales ganaderos salmantinos llevan a cabo, en la mayoría de los casos como los últimos miembros de generaciones con trayectorias de más de un siglo a sus espaldas. Esos criadores son los que organizan dos de las tareas más importantes que se realizan en las fincas y que influirán de manera decisiva en el éxito posterior del ganadero como criador de bravo. Estas dos faenas se conocen con el nombre de herradero y tentadero. Las dos tienen lugar cuando la actualidad taurina deja las plazas para centrarse en el campo, durante los primeros años de vida del animal.

 


El Campo Charro ofrece un hábitat perfecto para la cría del toro de lidia.

La primera de ellas consiste, como su propio nombre indica, en herrar cada cabeza de ganado que el criador posee. Así se graban con hierro fundido cuatro datos: el año de nacimiento, el hierro de la ganadería, el número con el que más tarde saltará a la plaza y por último, la señal que distingue al grupo de ganaderos al que el titular pertenece. Además, se aprovecha para realizarle una señal en las orejas que identifica a cada ganadería. Esa labor “burocrática” es absolutamente básica para que el criador se pueda hacer una idea de cómo es cada una de las cabezas que posee.

Tentadero y bravura
Sin embargo, el trabajo fundamental es el que se desarrolla en un tentadero. Pese a que también se realiza con los machos, es mucho más importante el que se lleva a cabo con las mejores hembras que forman parte de la camada.

Básicamente, consiste en probar cada vaquilla en la llamada plaza de tientas para saber cuál es exactamente su grado de bravura.

Y es que lo que buscan todos los ganaderos es la bravura, característica básica de lo que tendría que ser un toro de lidia. Para ello se le pone al caballo repetidas veces esperando que se arranque contra su peto, imitando lo que es el tercio de varas en una corrida normal, cuando al toro se le coloca en la posición opuesta a la que ha salido.

Desgraciadamente, la mayoría de los toros denotan una gran mansedumbre y en cuanto sienten el contacto con la puya, huyen del castigo. Si la hembra denota bravura, será cubierta por el semental para, después del período de gestación, dar lugar a los futuros toros.

Conviene indicar que no todos los toros que forman parte de las camadas de las ganaderías acaban en las plazas. En el campo son muy habituales tanto las peleas como las enfermedades, y en los hierros más lidiados se puede afirmar que aproximadamente el 75 por ciento de los animales acaba su vida en un coso taurino.


Más información:
Todos los ganaderos de España, Francia y Portugal están asociados
en cuatro grupos de criadores:
la Unión de Criadores de Toros de Lidia
(www.toroslidia.com; 923 21 32 84),
la Asociación de Ganaderías de Lidia
(91 429 02 51), la Agrupación Española de Ganaderos de Reses Bravas (91 461 90 92) y los Ganaderos de Lidia Unidos
(91 403 46 33)

Ministerio del Interior:
www.mir.es/toros

El herradero proporciona las señas de identidad de cada res.

El tentadero resulta fundamental para conocer
la bravura del animal.

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