| Historias
contadas al amor de la lumbre por las abuelas que eran escuchadas con
fruición por los habitantes de la casa y pasadas de generación
en generación, hasta llegar a nuestros oídos en forma
de sugerentes y enigmáticas leyendas. Cuentos de moras encantadas se reparten por la práctica totalidad de la geografía salmantina envueltos en el halo de antiguos tesoros enterrados en cuevas y montañas. La Cueva de la Mora en Villanueva del Conde, o la de la reina Quilama en Valero son buena muestra de ello. También en esta última localidad dicen se esconden otros tesoros en la Fuente la Higuera, Vallebravo o en el Castillo de Cabras; de forma que, según la leyenda, "entre el Castillo y las Quilamas hay más oro que vale España". En Ledesma se custodian, en una antigua arca, los huesos de los pastores de Belén y en varios lugares de nuestra provincia aparecieron imágenes de cristos y vírgenes de honda devoción popular. Un labrador encontró el Cristo de Sordos y Simón Vela halló la imagen morena de Nuestra Señora de la Peña de Francia en las proximidades de este promontorio. Dejemos, para culminar, la referencia a la peña blanca que en Hinojosa de Duero habitaba un joven convertido en enorme lagarto a la búsqueda de la animosa joven que le desencantara. Pregunta, en tu andadura, a las gentes que pueblan estos parajes y encontrarás otras muchas historias que enriquecerán sobremanera tu viaje, convirtiéndolo en algo irrepetible. |
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